El proceso de selección dadaísta y los primos de los Hermanos Dalton.

Hace unos días me encontré en un portal de empleo una oferta de trabajo en Salamanca, mi ciudad natal, algo que ahora mismo me vendría al dedillo, indeed. Pues el caso es que apliqué y se pusieron en contacto conmigo ayer, domingo por la mañana, probablemente desde misa.

No te fíes de alguien que te manda correos un domingo por la mañana, te cuenten lo que te cuenten.

Me puse a hacer mis deberes y estuve como un par de minutos investigando a ver quiénes eran las personas que formaban el equipo de la empresa a la que había mandado un CV desactualizado y pensado para el mercado anglosajón, correspondiente a mi etapa de Edinburgh años atrás.

Margarita Landi

El objetivo de la entrevista consistía en contratar un diseñador como community manager, pero que actualizara a su vez la imagen corporativa, según convenio a media jornada por la mañana in house, con posibilidad de aumentarse a jornada completa en un año si se repiten los magníficos resultados del 200% al 300% de crecimiento acontecido en el último año, según me contaba el jabalí. Al parecer, el próximo paso sería elaborar un plan de marketing, pero poco a poco. Su preocupación más importante era el trabajo en equipo, ya que se trabajaría codo con codo con el ingeniero. Todo como muy de fiar, claro.

Mi sorpresa fue cuando se vio obligado a preguntarme por la edad. La excusa del cumplido se desvaneció al apuntarla en el CV. Pensaba que la grosería de recibirme en chandal, bien sudado y con un cenicero colmado de colillas era insuperable, pero fui testigo de cómo tardó sólo dos minutos en conseguirlo sin despeinarse. Está claro que que lo que más importa de Javier Mariscal es su edad, que para eso le dimos el Premio Nacional de Diseño en el 99, por su trayectoria de tener muchos años, no por la calidad de su trabajo.

Los Garriris, de Javier Mariscal.

El trabajo de un diseñador consiste en comunicar visualmente una idea. Personalmente opino que un CV no aporta ningún valor a la hora de seleccionar a un nuevo miembro del equipo, siempre hablando en campos creativos, claro. Si tu entrevistador no es capaz de extraer la información necesaria de tus trabajos, es que o son muy malos o no te interesa ese empleo. Al final del día, lo que cuenta es que haya amor entre las dos partes, never forget.

En el supuesto de que yo tuviera que contratar a un diseñador, seguiría el siguiente proceso de selección:

  1. Moodboard + sketch. La elaboración de mapas conceptuales es una herramienta esencial para el proceso creativo. Si no sabes hacer un moodboard, es que no sabes de que va la película. Sin presentar un sketch, el moodboard es inútil. No es necesario hacer una prueba 100% detallada y acabada, lo importante es mostrar la capacidad creativa.
  2. Entrevista para discutir el moodboard y sketch presentado/s. Mola conocer al equipo con el que vas a trabajar y tu lugar de trabajo. No te olvides que se pasan muchas horas en tu puesto de trabajo, asegúrate bien de que te va a gustar o que cumpla los requisitos mínimos de higiene y seguridad laboral y que sea un ambiente favorable para el desempeño y desarrollo de tus funciones.
  3. Segunda entrevista para discutir las condiciones de contrato. Si la parte contratante soluciona el tema con un «según convenio», huye mientras puedas. Si no puedes huir, valora si lo que vas a aprender en esa empresa te compensa. Recuerda que es más efectivo ponerse a amasar que leer un libro sobre cómo hacer una masa. Si el maestro panadero es bueno, te habrás ahorrado una pasta increíble en formación. Recuerda que hay mucha información que no se encuentra en los libros y hay que discutir todo punto por punto. Como supuesta parte contratante, no te contrataría si no peleas por lo tuyo, ya que difícilmente lo harás por tu trabajo. Además, si no te defiendes, nadie lo hará por ti.

Os he preparado un breve moodboard para demostrar la eficacia de éstos, para poner un pequeño ejemplo, y para que os resulte más fácil entender la idiosincrasia de la empresa en concreto.

Los primos de los hermanos Dalton.
De Jmh2o – Trabajo propio, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=75962252
Cigarro sobre sobras.
No he encontrado la imagen perfecta, y os aseguro que no voy a tener el mal gusto de hacerla por mi mismo.
La insoportable levedad del ser (M. Kundera)

La parte contratante está en un brete: o no sabe lo que está haciendo, o te quiere engañar. Analicemos la jugada y procedamos al sketch.

Sketch representativo de idiosincrasia de la empresa. según moodboard.

Pongámonos en el supuesto de que Juanito Pérez necesita una imagen corporativa y un community manager para que se pelee él con todos los jaleos de las campañas y las redes sociales y tal. Bien, pues el razonamiento de Juanito es: me ahorro la pastaca que me cuesta el branding y contrato a un diseñador que me haga las labores de community manager por el salario mínimo a media jornada, que mas o menos es lo que cobra una agencia por gestionarme las redes sociales y lo tengo además in-house, para que haga de recepcionista en funciones. Bravo, Juanito, eres el Jabalí de Wall Street.

El primer paso que deberías tomar es contratar a una señora de la limpieza, dejar de amontonar colillas en los espacios de trabajo y cambiar la ameba sujetada por dos escuadras sobresalientes 3 cm del perfil que tienes por rótulo, o al menos cambiar el vinilo y esta vez, utiliza uno para exterior. No voy a comentar lo de la higiene personal porque ese punto está en la categoría de persona física y no jurídica, pero que conste.

El segundo paso es meditar sobre tus necesidades y ser honesto con tu empresa. Si necesitas un CM, contrata un CM. Si necesitas un diseñador, contrata a un diseñador. Y si necesitas un técnico de marketing, do the same. Cuanto más pequeña es la empresa, mejores profesionales se necesitan y no se venden «duros a cuatro pesetas», eso es una quimera. Si no te salen las cuentas, igual es que lo que necesitas es cerrar un negocio no rentable en vez de intentar engañar a la humanidad.

Resulta duro de encajar, Juanito, pero es muy probable que hayas cerrado y te hayas dejado la puerta del negocio abierta sin darte cuenta. Mejor cierra, por si entran moscas o los primos de los Hermanos Dalton.


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